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viernes, 22 de junio de 2007

Abla

Abla

Abla es un milenario y pintoresco pueblo almeriense de 1.519 habitantes, con una precipitación media anual de 331 mm, y un término municipal de 45,9 km2, situado al noroeste de la provincia, en el curso alto del río Nacimiento a cuya comarca pertenece. El pueblo se asienta en la ladera sur de una estribación de Sierra Nevada, de altitud 862 m., decantada por el amplio valle flanqueado por dos cadenas montañosas, al norte la Sierra de Baza-Filabres, y al sur Sierra Nevada.

Se accede a la población por el pasillo natural en el que discurre la autovía A-92, que comunica Guadix con Almería, distando de Almería 60 Km., de Guadix 45 Km. y de Granada 100 Km.

Acerca del origen etimológico de Abla existen dos corrientes. La primera sostenida por algunos autores como Flórez y Méndez Silva al estimar que el nombre de la población deriva directamente por evolución fonética de “Abula” debido al fenómeno de aféresis, es decir con la pérdida de la vocal átona "u" la voz Abula se convierte en Abla.

Otro sector mencionado por Pascual Madoz señala que partiendo del nombre de la antigua ciudad de ALBA, se obtiene el nombre actual por metátesis, es decir, alterando el orden de las consonantes "L" por "B" de modo que resulta también el nombre actual de la localidad.

Lo cierto es que por estas dos vías descritas de evolución fonética en lengua castellana se llega al mismo resultado que es la denominación “ABLA”, aunque la línea moderna se inclina por la segunda tendencia.

Abla

Aunque se ha descubierto una necrópolis de la Edad del Bronce, su origen parece consolidarse remontándonos a la ciudad romana de Abula, citada en varias referencias de cronistas de la época. Aún persiste algún recuerdo de esta cultura, pudiendo contemplar, a su entrada, un antiguo Mausoleo romano, que se conoce en la localidad por la Ermita de los Moros. Su datación ronda el siglo II antes de Cristo y, su lamentable estado, exige una pronta labor de restauración. Del pasado árabe, permanecen los restos de una alcazaba, que puede observarse en lo más elevado del pueblo. Tan sólo algunos cimientos, un aljibe y parte de sus muros, recuerdan el esplendor de esta edificación que defendía la entrada al valle.

Si ha decidido subir hasta aquí, podrá contemplar el barrio del Castillo, con una arquitectura tradicional de gran valor, caracterizada por la planitud de sus tejados de launa y los aleros.

Acérquese hasta la iglesia de La Asunción, del siglo XVI, y factura múdejar; admirará su artesonado. Si quiere seguir contemplando otros ejemplos de la arquitectura religiosa, podrá hacerlo visitando las cuatro ermitas de la localidad, bajo la advocación de: Los Santos Mártires, San Antón, San Roque y La Maravilla.
Antes de abandonar el lugar, podemos adquirir alguna jarapa en sus talleres artesanos que servirá de alfombra o recuerdo de nuestra visita.

La economía de Abla de sustenta casi exclusivamente en la agricultura. Destacan los cultivos herbáceos con una superficie de 53 Has. y leñosos con unas 383 Has. El principal cultivo de regadío es la patata media estación con 12 Has. El principal cultivo de secano es el Almendro con 126 Has. de superficie.

1 comentarios:

Un placer recibir vuestra visita.


Saludos desde Abla :-) Paco