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lunes, 19 de marzo de 2012

Utilizan la luz ultravioleta para desinfectar hortalizas

Utilizan la luz ultravioleta para desinfectar hortalizas
Investigadores del Centro Tecnológico para la Industria Auxiliar de la Agricultura (Tecnova) en Almería han conseguido reducir entre un 20 y un 50 por ciento la podredumbre de productos hortofrutícolas como el calabacín y la berenjena mediante la aplicación de radiación ultravioleta.

Según ha informado la Fundación Descubre en una nota, esta técnica supone, en algunos casos, una alternativa a los higienizantes clorados (lejía) que se suelen utilizar como desinfectantes. Además, la radiación acelera la capacidad de los vegetales para producir antioxidantes, beneficiosos para la salud de los consumidores.

En concreto, los expertos han utilizado luz ultravioleta tipo C (UV-C) para desinfectar la superficie de frutas y verduras frescas y de los productos mínimamente procesados en fresco (IV gama), es decir, aquellos que se presentan cortados, pelados, lavados y envasados, listos para consumir.

Los ensayos realizados han demostrado que la potencia energética de la radiación UV-C actúa contra todo tipo de microorganismos (bacterias, virus, hongos) dañando su AND e impidiendo, por tanto, su reproducción. En el caso del calabacín y la berenjena, uno de cuyos principales problemas es su deterioro a causa del hongo 'Botrytis', o la bacteria 'Erwini', la aplicación de ultravioleta ha disminuido la microflora inicial consiguiendo reducciones de podredumbre entre un 20 y un 50 por ciento.

"En España, las pérdidas post-cosecha se sitúan en torno al 20 por ciento. Por ejemplo, si en una partida de berenjenas una media del 10 por ciento no se puede aprovechar porque está deteriorada, aplicando esta tecnología conseguiríamos reducir considerablemente los productos inservibles", explica el investigador del área de Tecnología Post-cosecha y Envasado de Tecnova, Joaquín Pozo.

Otro de los efectos de la radiación es su capacidad para inducir la producción de compuestos antioxidantes. La energía irradiada por los ultravioleta es percibida por el producto como una supuesta agresión ante la cual establece un mecanismo de defensa. Éste consiste en activar los mecanismos metabólicos destinados a generar ciertos compuestos antioxidantes.

Sin embargo, para evitar que la luz emitida genere daños en el fruto, al tiempo que fomente esa producción de antioxidantes, es necesario medir con precisión la dosis que se aplicará en función del tipo de producto. "Si la dosis es insuficiente, los microorganismos no se ven afectados y, si es excesiva el vegetal sufrirá daños irreversibles", han señalado.

EUROPA PRESS

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